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30.12.10

Presentación de Narciso (4 de ?)

Negaremos tiempo.
“Digamos 'Soy un punto'”, espeta Vieli vía facebook, “Es la llave de conocernos”.
“Soy el centro”, afirma Autieri -mientras desaloja los asentamientos de su periferia que se le llenan de hongos de albalatex e insectos indocumentados.
“Ya se acerca noche buena, ya se acerca navidad” rugen las hinchadas futboleras que difieren sus dedicatorias dadas las magras campañas de sus teams.
Sigue la promesa sobre una nada.
Narciso se transforma en cronotopo de la vacuidad.

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NARCISO SOY YO

29.12.09

Presentación de Narciso (3 de ?)

La noche que murió Rocamadur, Oliveira planteó la absurdidad de la normal. Quizás ese sea el único motivo para el arte.
Los poetas se empeñan en hallarle virtudes al oficio, en crear utilidades de esta tarea, en defender su importancia para el mundo: los poetas quieren pulirse el ombligo.
Ya es hora de decir un par de cosas: la poesía tiene una finalidad escatológica: sirve para una mierda. Y esta muy bien que así sea.
La poesía es vacuidad. Habrá que asumir el rol parasitario de los artistas, su orden lumpen, su petulancia de la nada.
Se muere el 2009 tras haber matado a muchos (incluído a Rocamadur que vuelve a morir en cada relectura). Quizás Narciso tenga un papel en papel en 2010 o en esa década… así será una revista decana. Hasta entonces: Poemas de Morel, de Fara, de Mattano, de Autieri y Pau Etcheverry como invitada pictórica.

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NARCISO SOY YO

9.3.09

Presentación Narciso (2 de ?).

Mejor, que vean a la poesía como enormes torres de metal al costado de la ruta, como luces que se alargan por la velocidad. Son cambios mínimos, respuestas repetidas hasta parecerles nuevas, es el virus del lenguaje que decía Burroughs, metiéndose ente nuestros tejidos y haciéndonos hablar con monosílabos. Son los montoncitos de tierra después de la lluvia.
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NARCISO SOY YO

17.2.09

Presentación Narciso (1 de ?).

Narciso vuelve a enredarse en el escote de una puta para, otra vez, arrancarle con los dientes la carne suave.
Caen goterones de sangre desde el pezón al hocico del poeta /ese paria que masturba palabras para decirlas suyas/ mientras un mar de cáncer consume los ojos licuos de la siesta.
¿Cuán vulgar puede convertirse un cubo de humo para no transpirar por su ausencia? Los rasgados pellejos del artista se hacen arte.

Un fantástico cuento breve de Autieri abre las fauces para devorarlo todo. Fara sueña, copula, bebe y mea poesía. Un marconigrama bastardo de Tomba nos ensucia el zapato. Mattano gime crónicas de un ego con pus.
La calle sigue oliendo a resina de árbol, a basura olvidada, a espejo roto.
Narciso levanta una hernia, la declama hermosa y la sorbe.


NARCISO SOY YO.

3.3.07

Manifiesto de Narciso (1 de ?)

¿Queréis saber qué es poesía?

“Eso que hace que las manchas de humedad sean tan interesantes” (Autieri)

“Hoy murió una amiga, necesité escribir un poema. Eso es: la copa sagrada donde derramamos las vísceras” (Mattano)

“Una gran mentira, un cúmulo de estupideces sobre la nada” (Morel)

“Es el Vomito que te sale cuando estás nerviosa y te sentís culpable de manchar el piso (aparentemente) limpio” (Vieli)

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Narciso es una ventana para que usted se asome y nos elogie. Narciso es, también, una necesidad.
Estas primeras líneas pretenden servir para que usted, lector narcisista, deje de mirar su ombligo y pase a glorificar nuestro infecto pupo.


Nosotros manifestamos:

Expresamos el arte como vomito, como necesidad psicofísica imperiosa de purificación, como expulsión espontánea (o hurgada) de los néctares nocivos de nuestro organismo.

En el acto creativo no experimentamos placer sino el sentir de las entrañas que se retuercen exorcizando los tumores que serán poemas. En cada palabra sufrimos el desgarro de la parición.

El arte es un camino de salvación y destrucción, es alondra y buitre, cardal y rosa.

No escribimos poesía, la vomitamos.

En la circulación de nuestras artes experimentamos el placer. Nos gusta oír nuestro nombre, ver nuestras fotos, saber que alguien se hace eco de nuestra pena, que alguien se admira de nuestra creación, que alguien desea morder la boca por la que aquellos versos se han fugado.

Todos los poetas somos narcisistas.
...

Igual que todos, somos moribundos, desde la creación ahogados de arrogancia, de dolor, de sueños funestos y esquivos; pero allí donde otros serán carne pútrida y vísceras licuosas, nosotros seremos poema, la luna para el mar, una lágrima de amor.
La úlcera sangrante que se transforma en belleza.

NARCISO SOY YO.